miércoles, 30 de abril de 2008

El cine independiente, cada vez más pujante

Tras el éxito de Juno y el prestigio logrado por La familia Savage, llega a nuestras pantallas Lars y una chica de verdad, enésimo film independiente que tan buenos resultados artísticos y económicos está logrando esta temporada. La película cuenta la vida de Lars, un solterón de casi treinta años apocado e introvertido. Estas características preocupan sobremanera a su cuñada, que hace todo lo posible para que Lars se abra a un mundo al que teme sin razón aparente. Pero por mucho que su familia lo intente, el protagonista ha decidido dar la espalda al mundo y punto. Hasta que un día, Lars conoce por fin a la chica de sus sueños. Una mujer con la que puede hablar, sentirse a gusto, acompañado y querido. Tan sólo hay un pequeño problema: la chica en cuestión es... una muñeca de látex.
Una trama tan peculiar puede echar para atrás a más de uno por su exceso de originalidad. Sin embargo, los recursos tragicómicos (si es que este término tan contradictorio existe) del guión logran mantener la atención más por lo que denuncian que por lo que muestran (no en vano fue nominado al Oscar). Por otro lado, las interpretaciones son magníficas, destacando especialmente a Ryan Gosling, sin duda el mejor actor de su generación, que es capaz no sólo de mostrarnos cómo se siente su personaje, sino que consigue que el espectador sienta lo que Lars siente, piense como Lars piensa, llore con lo que a Lars le hace llorar. En resumen, una película muy recomendable con un final entre romántico y melancólico (¿acaso no son sinónimos?)