sábado, 20 de octubre de 2007

No es otra película de mafiosos

Hoy quería presentaros un trabajo que hice el año pasado para el Congreso UNIV. No gané (todavía no lo entiendo), pero creo que es bueno. Vosotros juzgaréis. Ahí va...


EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO MÁS ALLÁ DE LA PALABRA

La fotografía, la puesta en escena y la música como apoyos necesarios de la narración cinematográfica.

En el presente trabajo pretendemos demostrar la fuerza del lenguaje cinematográfico sin necesidad de palabras. Como apoyo para comentar lo anterior utilizaremos la película El Padrino, obra maestra ­­­––en todos los sentidos–– de Francis Ford Coppola.

Efectivamente, el trabajo realizado por los profesionales que colaboraron junto a Coppola en la elaboración del film no pudo ser más extraordinario. La maravillosa fotografía de Gordon Willis es sin duda uno de los grandes logros de toda la obra. La iluminación cenital con la que el fotógrafo inundó los decorados diseñados por Dean Tavoularis, destinada en principio a disimular y hacer más creíble el maquillaje que Marlon Brando debía llevar para aparentar una edad que en realidad no tenía, se convirtió en la marca de fábrica de la trilogía entera. Pero este tratamiento lumínico fue mucho más agresivo en esta primera entrega, y el claroscuro impreso en los rostros de los actores y en los espacios en los que se tomaban las decisiones o se producían las negociaciones, en general, todo ese oscuro mundo criminal exclusivo de los se convirtió en uno de los polos de dos realidades: ésta, la de los sucios negocios, desarrollada de puertas para adentro, la que escondía la brutalidad, el crimen, la corrupción y la búsqueda de poder, y aquella otra más amable y natural, inundada por una luz diáfana, en la que la vida del clan Corleone, esta vez al completo, era como la de cualquier otra familia feliz.

La secuencia inicial del filme, en la que se narra la boda de la hija de los Corleone, Connie (Talia Shire), es quizás la más representativa a este respecto, la que vendrá a establecer en sí misma todo el estilo visual que acabamos de comentar y que se repetirá a lo largo del resto del film. Vito Corleone (Marlon Brando), su hijo Sonny (James Caan) y el consigliere de la familia Tom Hagen, (Robert Duvall) reciben en el despacho del "Don" a aquellos invitados de la familia que desean entrevistarse con el Padrino para pedirle algún favor o rendirle sus respetos. Cada una de las escenas que se suceden en este espacio se monta en paralelo con los hechos desarrollados en el jardín de la mansión familiar, un lugar al aire libre inundado de luz —sobreexpuesta expresamente por Willis para enfatizar la diferencia entre ambas realidades— en el que los invitados celebran alegremente el acontecimiento familiar. Ese mundo oscuro del despacho de don Vito, el espacio en el que se deciden todas las actividades ilegales y criminales de la familia, debe gran parte de su magia y magnetismo, no sólo a la fotografía tenebrista de Willis, sino también a los decorados de Dean Tavoularis.

Junto a la labor de Willis y Tavoularis, remarcable asimismo es el trabajo desempeñado por Anna Hill Johnstone para el diseño del vestuario, uno de los aspectos que en su momento fue bastante criticado, sobretodo por los mismos miembros de la "Liga para los Derechos Civiles de los Italoamericanos" una organización de carácter mafioso que provocó otro de los numerosos y más serios problemas durante el rodaje de la película . El vestuario de Johnstone, pese a ser considerado por los miembros de la mencionada Liga como de denigrante y chabacano para un personaje de la talla de don Vito, con su abrigo ancho, su bufanda y sus camisas de cuadros, una vestimenta que le hacía parecer, a los ojos de aquellos, como un vulgar pordiosero, le valió a la diseñadora una merecida nominación a los óscars de ese año, un reconocimiento que sin duda venía a constatar que su labor a la hora de vestir a estos personajes —de manera especial al de Vito Corleone—, fue mucho más acertada de lo que otros quisieron pretender. La imagen de don Vito, tan distante y diferente a la impoluta y sofisticada apariencia del gángster tradicional — a excepción, claro está, de las escenas en las que el Don debe ir impecablemente vestido, como en la boda de su hija— es así mucho más fiel a su personaje, un hombre que, pese a su poder y riqueza, sigue manteniéndose fiel a la humildad de sus orígenes sicilianos.

Por otro lado, la dirección del director es francamente magistral. Coppola llevó a cabo en El Padrino una realización bastante menos llamativa —que no por eso peor— que en la siguiente entrega de la saga, El padrino II (1974). Pero pese a este relativo clasicismo en el estilo formal de la primera parte, un clasicismo manifiesto principalmente en el estatismo general de la cámara y en la utilización básica en las conversaciones de una realización basada en el plano/contraplano, Coppola dejó entrever su inquietud por explorar las posibilidades del lenguaje a través de unos recursos que tanto tienen que ver con el rodaje como con la postproducción. Así, ya al final de esta parte adoptará una especial importancia la utilización del montaje en paralelo para alternar dos líneas argumentales que se contraponen en sus contenidos y a la vez se complementan a la perfección en sus significados dramáticos. La escena del bautizo del hijo de Connie y Carlo, del cual es padrino Michael, es alternada magistralmente con aquellas otras en las que se nos muestra la ejecución de los capos de todas las familias rivales de los Corleone que los hombres de Michael llevan a cabo siguiendo sus órdenes. Todo este bloque dramático es un ejemplo soberbio del poder del montaje para generar, a partir de dos escenas fragmentadas y alternadas entre sí, una relación de significado entre ambas que no se encuentra presente en ninguna de las dos líneas argumentales por separado.

Lo que estas escenas tratan de mostrar al espectador es la definición del nuevo Michael, el sucesor del ya muerto don Vito Corleone, y de su personalidad despiadada y cruel. No hay nada más significativo al respecto que oír al sucesor de don Vito pronunciar en nombre de su sobrino el juramento de su renuncia a Satanás mientras al mismo tiempo se está llevando a cabo la sangrienta venganza. El espectador deduce con ello que Michael, al pronunciar sus palabras, está pensando en la hipocresía y la fría esencia de las mismas, pero este hecho parece no inmutarle. Será esta frialdad en sus actos despiadados, la crueldad que llegará al extremo máximo en la segunda entrega de la saga, lo que diferenciará al personaje de Michael del de su padre Vito. Esta es la gran historia de la película, el inicio del tema central de la trilogía: la corrupción, putrefacción y absoluta caída en desgracia del alma de un hombre que se ha dejado llevar por los instintos más violentos.

La progresiva conversión de Michael también estará acompañada en algún momento por la música, como cuando, aparece pensativo y solitario en un banco, tras la muerte de Gatto (la música enlaza las dos escenas, asociando asimismo la acción ordenada por el Padrino Vito, la muestra de su poder, con la imagen de su futuro sucesor Michael), y en la escena final en la que Kay es excluida del mundo del nuevo Don. En este caso, el vals acompaña la imagen de la mujer observando horrorizada cómo su marido se ha convertido en un criminal mafioso, su triste tañido acompaña la cruda realidad que se desvela ante la mirada de Kay.

Los italianos dicen que la vida es tan dura
que el hombre debe tener dos padres que velen por él;
por eso todos tienen un
padrino.

Tom Hagen,
Consigliere de la Familia Corleone
El Padrino, Mario Puzo

viernes, 19 de octubre de 2007

Al cine, mejor en familia

Ahora que mi hermana me acaba de hacer tío, quisiera recomendar una película para todos aquellos que quieran ver cine sin necesidad de dejar a sus críos con la suegra. Estoy hablando de la película independiente del año, Pequeña Miss Sunshine.

Resulta que cuando vi el cartel de la película en el metro, me dio un bajón de cuidado: me daba pereza ese amarillo chillón del cartel y esa furgoneta rollo hippie. Sin embargo, empezaron a lloverle premios sin parar y los críticos hablaban de la película del año. Fue entonces cuando decidí darle una segunda oportunidad y la vi. Y me había equivocado (¿una vez más?): esta vez los críticos tenían razón, pues efectivamente es una gran comedia.

Es una gran comedia por ese guión irreverente que se atreve a cruzar la línea de lo políticamente corriente. Es una gran comedia porque el reparto es acertadísimo, con unos actores en estado de gracia. Es una gran comedia por lo atrevido de su mensaje. Es una gran comedia porque tantos personajes tan distintos no podían encajar mejor. Es una gran comedia porque es un soplo de aire fresco en un mundo tan negativo con unos personajes tan sórdidos (Infiltrados, Babel, Diario de un escándalo, Juegos Secretos, etc son algunos ejemplos desasosegantes).

Así que no fue casualidad que en la última edición de los Oscars, se llevara dos premios de los gordos: mejor guión original y mejor actor secundario para el veterano Alan Arkin por su papel de abuelo
yonki. Si de mi dependiera, también habría premiado al resto del reparto y a sus productores pero quizás por eso no soy votante de la Academia...

Para no desvelar el (magistral) final, no voy a contar casi nada del argumento. Tan sólo decir que la trama comienza cuando la hija de un matrimonio de lo más peculiar es seleccionada para participar en un concurso de belleza. Toda la familia -a saber: un padre obsesionado con el liderazgo, una madre algo nerviosa, un hermano mudo idólatra de Nietzsche, un abuelo
yonki y un tío gay con tendencias suicidas- se embarca entonces en un viaje donde se descubrirán a sí mismos y aprenderán a apreciar el valor de la familia.

No sólo Hollywood

Candidatas oficiales al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa

63 películas son las películas que competirán por una posición entre las 5 nominadas al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Destaca la ausencia de la gran favorita 'Lust, caution', dirigida por el oscarizado Ang Lee y ganadora del Festival de Cine de Venecia. Parece que la cinta del taiwanés ha sido descalificada por problemas de nacionalidad (gran parte de la producción es americana).

Aquí las finalistas:

Alemania - 'The Edge of Heaven' (dirigida por Fatih Akin)

Argentina - 'XXY' (dirigida por Lucia Puenzo)

Australia - 'The Home Song Stories' (dirigida por Tony Ayres)

Austria - 'The Counterfeiters' (dirigida por Stefan Ruzowitzky)

Azerbayán - 'Caucasia' (dirigida por Farid Gumbatov)

Bangladesh - 'On the Wings of Dreams' (dirigida por Golam Rabbany Biplob)

Bélgica - 'Ben X' (dirigida por Nic Balthazar)

Bosnia Herzegovina - 'It’s Hard to Be Nice' (dirigida por Srdan Vuletic)

Brasil - 'The Year My Parents Went on Vacation' (dirigida por Cao Hamburger)

Bulgaria - 'Warden of the Dead' (dirigida por Ilian Simeonov)

Canadá - 'Days of Darkness' (dirigida por Denys Arcand)

Colombia - 'Satanas' (dirigida por Andi Baiz)

Corea del sur - 'Secret Sunshine' (dirigida por Chang-dong Lee)

Croacia - 'Armin' (dirigida por Ognjen Svilicic)

Cuba - 'La edad de la peseta' (dirigida por Pavel Giroud)

Chile - 'Padre Nuestro' (dirigida por Rodrigo Sepulveda)

China - 'The Knot' (dirigida por Yin Li)

Dinamarca - 'The Art of Crying' (dirigida por Peter Schonau Fog)

Egipto - 'In the Heliopolis Flat' (dirigida por Mohamed Khan)

Eslovaquia - 'Return of the Storks' (dirigida por Martin Repka)

Eslovenia - 'Short Circuits' (dirigida por Janez Lapajne)

España - 'El orfanato' (dirigida por J.A. Bayona)

Estonia - 'The Class' (dirigida por Ilmar Raag)

Filipinas - 'Donsol' (dirigida por Adolfo Alix, Jr.)

Finlandia - 'A Man’s Job' (dirigida por Aleksi Salmenpera)

Francia - 'Persepolis' (dirigida por Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud)

Georgia - 'The Russian Triangle' (dirigida por Aleko Tsabadze)

Grecia - 'Eduart' (dirigida por Angeliki Antoniou)

Hong Kong - 'Exiled' (dirigida por Johnnie To)

Hungría - 'Taxidermia' (dirigida por Gyorgy Palfi)

India - 'Eklavya – The Royal Guard' (dirigida por Vidhu Vinod Chopra)

Indonesia - 'Denias, Singing on the Cloud' (dirigida por John De Rantau)

Irak - 'Jani Gal' (dirigida por Jamil Rostami)

Irán - 'M for Mother' (dirigida por Rasoul Mollagholipour)

Irlanda - 'Kings' (dirigida por Tom Collins)

Islandia - 'Jar City' (dirigida por Baltasar Kormakur)

Israel - 'Beaufort' (dirigida por Joseph Cedar)

Italia - 'The Unknown' (dirigida por Giuseppe Tornatore)

Japon - 'I Just Didn’t Do It' (dirigida por Masayuki Suo)

Kazakhstan - 'Mongol' (dirigida por Sergei Bodrov)

Líbano - 'Caramel' (dirigida por Nadine Labaki)

Luxemburgo - 'Little Secrets' (dirigida por Pol Cruchten)

Macedonia - 'Shadows' (dirigida por Milcho Manchevski)

Mgida por Carlos Reygadas)

Noruega - 'Gone with the Woman' (dirigida por Petter Naess)

Países bajos - 'Duska' (dirigida por Jos Stelling)

Perú - 'Crossing a Shadow' (dirigida por Augusto Tamayo)

Polonia - 'Katyn' (dirigida por Andrzej Wajda)

Portugal - 'Belle Toujours' (dirigida por Manoel de Oliveira)

Puerto Rico - 'Love Sickness' (dirigida por Carlitos Ruiz, Mariem Perez)

República Checa - 'I Served the King of England' (dirigida por Jiri Menzel)

Rumania - '4 Months, 3 Weeks and 2 Days' (dirigida por Cristian Mungiu)

Rusia - '12' (dirigida por Nikita Mikhalkov)

Serbia - 'The Trap' (dirigida por Srdan Golubovic)

Singapur - '881' (dirigida por Royston Tan)

Suecia - 'You, the Living' (dirigida por Roy Andersson)

Suiza - 'Late Bloomers' (D

Suiza - 'Late Bloomers' (dirigida por Bettina Oberli)

Tailandia - 'King of Fire' (dirigida por Chatrichalerm Yukol)

Taiwán - 'Island Etude' (dirigida por Chen Huai-En)

Turquía - 'A Man’s Fear of God' (dirigida por Ozer Kiziltan)

Uruguay - 'The Pope’s Toilet' (dirigida por Enrique Fernandez, Cesar Charlone)

Venezuela - 'Postcards from Leningrad' (dirigida por Mariana Rondon)

Vietnam - 'The White Silk Dress' (dirigida por Luu Huynh)

miércoles, 17 de octubre de 2007

Mujer contra mujer

Ante la influencia masiva de mensajes que me piden que escriba un nuevo post recomendando películas para toda la familia, me atrevo a escribir estas líneas para hablar de dos películas muy distintas pero igualmente interesantes. Ambas tienen como protagonistas a personajes históricos, si bien con una concepción de la vida muy distinta. Me estoy refiriendo a Sta. Teresa de Jesús y a Isabel II de Inglaterra, retratas en Teresa, Teresa y La Reina, respectivamente.

La primera simula una entrevista en un programa de televisión a la santa de Ávila. La periodista, acostumbrada a llevar las riendas de sus conversaciones y dispuesta a humillar a la santa, termina sucumbiendo ante el atractivo y encanto de una mujer humilde y recia en sus convicciones. Isabel Ordaz, que da vida a la mística, realiza una interpretación memorable, respondiendo con amor y sencillez a las insidiosas preguntas de una histriónica Asumpta Serna, engargada de dar vida a la superficial entrevistadora. Ambos papeles, brillantemente interpretados, representan la falsa seguridad del hombre moderno que se vanagloria de no creer más que en lo que ve y la sabiduría y confianza del hombre que se abandona en Dios.
A pesar de que toda la película se desarrolla en un plató de televisión y de que la santa habla con un lenguaje pausado y propio de su época, el film fluye con agilidad gracias al contapunto cómico que produce el patetismo de la periodista. Sencillamente genial.
La segunda película cuenta los días posteriores a la muerte de Lady Di, la Princesa del pueblo, y la nula reacción de la Familia Real, ante tan trágica pérdida. La misma Isabel II vió la película y dijo sentirse satisfecha, por lo que la supuesta ficción no debe andar lejos de lo que pasó realmente dentro de los muros de Buckingham Palace...
Resultaría tópico a estas alturas comenzar mi comentario hablando de la majestuosa interpretación de Helen Mirren. Además, creo que no es éste su único acierto. Y es que detrás de las cámaras está el siempre eficiente Stephen Frears, quien tiene el acierto de no juzgar a los personajes, excepto -no podía ser de otra forma en el país anglicano- al de la católica Cherie Blair, quien aparece retratada como una persona inculta y cabezona que tan sólo produce risa por su patetismo. Aun así, estamos ante una muy buena película cuya única trama es el cambio que poco se va produciendo en los personajes pues, en sí, el film no tiene acción.
Como resumen de La Reina, baste recoradar la imagen de la soberana observando un ciervoque trota por el campo mientras ella no puede contener las lágrimas ante tan memorable metáfora de su libertad perdida. ¡Dios salve a La Reina!