...Y con razón. Después de vanagloriarse de que nadie jamás sabría (hasta el día del estreno, se entiende) nada de la cuarta entrega de Indiana Jones, llega un listillo que hizo de extra en el film y lo larga todo. Pero todo, todo. El chaval en cuestión, cuyo nombre me ahorraré para evitarme problemas, se saltó el contrato de confidencialidad y cantó la traviata ante una emocionada reportera de un periódico local. Los detalles de cuanto declaró este listillo que tendrá que pagar una multa millonaria, se los ahorraré hoy a mis lectores. Tan sólo comentar que esta cuarta entrega transcurre bastantes años después de La Última Cruzada y cuenta como Indy (Harrison Ford, intentando remontar su decrépita carrera) consigue un preciado objeto perdido durante siglos. El conflicto surge cuando los soviéticos, liderados por Cate Blanchett, se interesan por dicho objeto y para conseguirlo secuestran a la única persona que nuestro Indiana ha querido de verdad en su vida: Marion (tengo ganas de ver cómo retrata Spielberg esta dictadura que acabó con millones de personas). Por supuesto, el famoso arqueólogo no tarda en ir en su busca acompañado... ¡¡del hijo de ambos!! (papel interpretado por Shia Lebeauf, actor en alza gracias a Disturbia y Transformers). Pero ya me callo que no quiero fastidiaros la película.
Pero el cabreo de Spielberg no acaba ahí. Por si no fuera suficiente, poco después de que el citado cantamañanas saltara a la palestra con sus declaraciones, unos ladrones entraron en las oficinas del director de Tiburón y arramplaron con todo. Entre el botín de estos descorazonados cacos se encontraban más de 2000 fotografias del rodaje de las aventuras de nuestro arqueólogo favorito. Sin ambargo, no todo son malas noticias para el rey Midas, ya que recientemente la policia detuvo a uno de los integrantes de la banda de cacos. ¿Cómo lo localizaron? Eso os lo contaré otro día, que tengo otras cosas que hacer.
Pero el cabreo de Spielberg no acaba ahí. Por si no fuera suficiente, poco después de que el citado cantamañanas saltara a la palestra con sus declaraciones, unos ladrones entraron en las oficinas del director de Tiburón y arramplaron con todo. Entre el botín de estos descorazonados cacos se encontraban más de 2000 fotografias del rodaje de las aventuras de nuestro arqueólogo favorito. Sin ambargo, no todo son malas noticias para el rey Midas, ya que recientemente la policia detuvo a uno de los integrantes de la banda de cacos. ¿Cómo lo localizaron? Eso os lo contaré otro día, que tengo otras cosas que hacer.
1 comentario:
¿por qué Matt Bryan? Con lo bonito que es tu nombre Manuela Moros
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