Aprovechando este puente que nos viene dado gracias a la todopoderosa Constitución, este miércoles se estrena La brújula dorada, nueva película de aventuras con un niño (en este caso niña) como protagonista. La cinta esta basada el los libros de Philip Pullman, un ¿conocido? ateo que concibió su trilogía como un antídoto de Las crónicas de Narnia. Y yo me pregunto: ¿antídoto de qué?: Empiezo a estar cansado de gente sabelotodo que se cree que necesita educar a la sociedad según sus valores (o más bien falta de ellos).
La noticia de este nuevo film en que el malo es el mismísimo Papa ha propiciado que muchos se echen las manos a la cabeza, máxime cuando se trata de una película dirigida al público infantil. No obstante, el director de la cinta, Chris Weitz, autor de "joyas" como American Pie, ha declarado que "se han eliminado los elementos más anticlericales de la película, de tal forma que no resulte ofendido nadie". Sin embargo, asociaciones de padres no se han contentado con esta explicación, pues la proyección de la película -dicen- fomentará que los niños quieran leer un libro en el que se incita al ateísmo y anticlericalismo.
Por otra parte, Nicole Kidman, una de las protagonistas de la cinta, aseguró que "la Iglesia Católica es una parte esencial en mi vida. Si fuera anticatólica, tengan la seguridad de que no la habría hecho". Palabra de Kidman.
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