Ante la insistencia de mis lectores, reanudo la escritura de este blog, con la intención de ser, durante este nuevo año, más crítico y claro. En esta Navidad que ya toca a su fin me he dado cuenta, perspicaz de mi, de la falta de espíritu navideño que hay no sólo en la calle, que por supuesto, sino también en las televisiones. Y es que estoy realmente enfadado porque este año no han puesto ¡Qué bello es vivir!, clásico entre los clásicos del genio Frank Capra. Este film, fracaso estrepitoso en su día, es un canto a la esperanza, a la necesidad que tenemos de los demás, es un canto al amor y a la familia: en resumen, la película perfecta para estas fechas. Sin embargo, los dueños de las cadenas de televisión, tiranos de los tiempos modernos, nos han privado de ella. ¿Por qué? No busquen respuesta, es imcomprensible.
Hay quien ha visto en esta película el mejor film de terror de todos los tiempos, por mostrar a un hombre capaz de redimirse a pesar de todos sus errores; otros afirman sin ruborizarse que es el mayor ataque al cristianismo que se ha estrenado en cines por mostrar la religión como algo dulce y edulcorado. Tan sólouna mente atormentada y paranoica podría ver en esta película algo así (lo siento Pablo. Eres mi amigo, pero hay cosas intolerables).
Así, sin más, os dejo, recordandoos que no os dejeis embaucar y que, si teneis posibilidad, volvais a ver esta obra maestra (doy por supuesto que en pleno siglo XXI todos habeis visto esta película). Bufalo no puede dormir, no puede dormir, no puede dormir...
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