viernes, 31 de agosto de 2007

Sam, tócala otra vez

Durante este nuevo curso que comienza llegarán a las pantallas españolas un puñado de remakes de algunos de los clásicos de Hollywood. Repasamos ahora algunos de esos filmes.



The Ring, King Kong, Infiltrados,... Durante los últimos años Hollywood se ha vuelto loco por los remakes. Hace tiempo que los productores de cine decidieron no arriesgar con su dinero y apostar sobre seguro. De ahí que comenzara una auténtica fiebre por revisar algunos de los films más rentables de la industria hollywoodiense.

Es ya un tópico referirse a la abundante producción de versiones en el ci
ne norteamericano en términos de carestía de ideas originales como síntoma de una pobreza imaginativa o de esfuerzo creador. Sin embargo, el remake es una práctica habitual en el cine de los Estados Unidos que sigue siendo muy rentable.

Casino Royale, el último Bond, es una nueva versión de la película de David Niven y Peter Sellers. En la nueva versión, el famoso agente toma los rasgos de Daniel Craig en una de las mejores películas de acción de los últimos años. Pero no siempre salen bien: King Kong, de Peter Jackson sería un éxito comercial y mostraría un gran avance en sus efectos especiales, pero artísticamente era muy inferior a su predecesora. En otros casos, como en Infiltrados, se cuenta la misma historia con escenario y personajes diferentes, pero el resultado es el mismo: grandes dosis de acción y virtuosismo tras la cámara.

Durante el presente curso tendremos ocasión de ¿disfrutar? de tres nuevas versiones de clásicos americanos: The invasion, Disturbia y Sleuth, revisiones de La Invasión de los ladrones de cuerpos, La ventana indiscreta y La huella, respectivamente.

En
La invasión de los ladrones de cuerpos, Miles Bennel (Kevin McCarthy) es un doctor de una pequeña localidad de California llamada Santa Mira. Cuando es requerido para que retorne a la villa abandonando un congreso médico comenzará a percibir situaciones muy extrañas.
Un niño no parece reconocer a su propia madre y su amiga Wilma (Virginia Christine) duda sobre la identidad de su tío. Miles, con la ayuda de Becky (Dana Wynter) comenzará a investigar estos raros asuntos. Daniel Craig y Nicole Kidman se hacen cargo de los roles protagonistas en una nueva versión sin grandes cambios en el argumento.

La ventana indiscreta, uno de los clásicos de Alfred Hitchcock, también merece en esta temporada nueva versión. El remake se llama Disturbia, y cambia a los protagonistas -un fotografo y su prometida- por un delincuente juvenil y su amiga-que-acabará-siendo-novia, y los apartamentos minimalistas de los años cincuenta por una barriada marginal. Se trata, pues, de una versión libre, alejada de ese error de concepto personificado, en el caso de la inspiración en Alfred Hitchcock, por largometrajes con Psycho de Gus van Sant, que copió plano a plano la película de referencia y logró que fuese completamente diferente y totalmente desechable.

En el tercer film que nos ocupa, La huella, de Joseph L. Mankiewicz, Laurence Olivier es un famoso escritor de novelas de misterio con pasión por los juegos y las adivinanzas. Michael Caine es el propietario de una cadena de salones de belleza con pasión -correspondida- por la mujer de Olivier. Ambos mantienen un encuentro en la mansión del primero, el cual ofrece a su rival un estudiado plan para resolver sus diferencias beneficiándose mutuamente. Así, mano a mano, merced al talento innato de dos "monstruos" de la interpretación, asistimos a uno de los duelos actorales más magistrales de la historia del cine. Kenneth Branagh revitaliza el film con Jude Law y Michael Caine (en el papel que protagonizó Olivier) ofreciendonos uno de los mayores bodrios de la temporada.

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